Director musical
Dirección musical
De seguro haz visto en vivo o por
videos la actuación de diferentes organizaciones musicales (orquestas, coros,
bandas), el tema de hoy es muy específico, la dirección musical que se define
como un arte de coordinar en forma técnica un grupo de músicos para la interpretación
de una obra de cualquier género (vals, calipso, jazz, pasodoble, clásico…).
Entre las funciones del director musical se encuentran marcar el pulso (tempo),
el balance sonoro, puente entre la partitura del compositor y la ejecución
final del ensamble.
Para cumplir con este propósito,
utiliza el lenguaje gestual, apoyado por una batuta, que permite comunica
instrucciones complejas, con la mano derecha destaca la entrada, precisión
rítmica y la velocidad, mientras con la izquierda y la expresión facial
gestiona matices, entrada de cada instrumento, carácter de la música y la
finalización de la pieza desarrollada. Más allá del aspecto técnico, el
director musical debe dominar un conocimiento profundo de la teoría, historia e
instrumentación.
En el marco de la complejidad, la
dirección musical es y deber ser disciplinada, combinar la técnica física,
conocimiento teórico y las habilidades de liderazgo, para lograr un desarrollo
productivo procedimental, paso a paso, se ejecutan las partes del tema, introducción,
desarrollo y final, según la obra. A continuación se presentan diez elementos
claves a considerar:
1.- Tempo o pulso: es la función
básica, establecer y mantener la velocidad de la obra, actuar como “metrónomo
humano” flexible, lograr coordinar la entrada o inicio, el desarrollo del tema
y la finalización del mismo.
2.- Lenguaje gestual: utilizar la
técnica de la batuta, representar patrones rítmicos, una cruz para compases de
4/4, un triángulo para 3/4 con la mano derecha, y la izquierda se usa para
expresividad, entradas y matices. Actualmente, se dirige en curvas y círculos
algunos pasajes para suavizar la fuerza de ejecutar.
3.- Anacrusas: es un gesto de
entrada, un movimiento previamente ensayado y preparado para indicar el inicio
de la obra o partes de ella, el carácter y volumen de cada sección cuerda,
vientos o percusión.
4.- Dinámica y matices: es
controlar el volumen de la interpretación, con gestos amplios para pedir forte
(fuerte), con movimientos sutiles o pequeños como alejase un paso indica piano
(suave), un paso al frente crescendo o bajar manos y un poco el cuerpo
disminuyendo. Cada director tiene una personalidad en el escenario.
5.- Análisis y estudio de las
partituras: antes de subir al podio, o escenario, el director debe conocer a
fondo la obra, su armonía, estructura e historia, para asumir el control, tomar
decisiones sobre sonoridad, intensión del autor original o versión.
6.- Balance y equilibrio sonoro: ajustar
el volumen o intensidad, bajar el sonido de la trompeta o tuba, para que se
aprecien los violines y chelos, un ejemplo de la mezcla perfecta. La percusión
con mayor intensidad para dramatizar una sección del tema.
7.- Articulación y fraseo: se
indica la forma de ejecutar las notas,
cortar, largas, fluidas, ligadas, (staccato, legato), la coma para respirar,
notas de apoyo, saltos de intervalos, la frase que es y la que se debe hace,
asegurar las notas para evitar desafinación.
8.- Liderazgo y psicología:
inspirar respeto, confianza, comunicación asertiva, capacidades, dominio del
equipo, reforzar aspectos positivos, corregir errores u omisiones en forma
constructiva, motivar en todo momento, evitar las presiones y estallidos
emotivos negativos. Tomar pausas entre el ensayo. Ver por partes el tema y
luego completa. Aplicar la psicología, las inteligencias múltiples, la
experiencia acumulada, evitar provocaciones y respuestas inadecuadas.
9.- Expresiones faciales y
corporales: los gestos que transmiten información, la cara y mirada utilizada
como herramienta poderosa, un contacto visual directo para dar seguridad a un
solista, mientras una expresión serena o dulce emite un sentimiento de emoción
que la obra requiere.
10.- Oído crítico: una capacidad
para detectar errores mínimos, omisiones, desafinación, ritmo, ejecución y omisiones
en medio de una masa sonora compleja, un entrenamiento auditivo altamente
eficiente, que permite pulir la interpretación para alcanzar la excelencia,
primero por partes y luego de arriba abajo.
Dirección coral
Este segmento es exclusivo para
directores de coros infantiles, juveniles y profesionales, por lo general no
utilizan batuta, ambas manos, expresiones orales indicativas, moldean el sonido
y el texto entonado. El sonido es más inmediato es característico de los
directores corales, los cantantes reaccionan simultáneamente al gesto,
previamente ensayado.
Se pretende
analizar el enfoque técnico, comprende la afinación, respiración y dicción como
destreza vocal. Los gestos del director coral es más curvilíneo y circula imita
el flujo del aire y líneas interpretativas.
Del mismo modo,
las expresiones faciales y hasta la forma de la boca son vitales para indicar
articulaciones, vocales o fraseo, dependiendo del caso suelen usar o no las
partituras. Son más frecuentes los temas interpretados en forma memorística.
Aspectos
interesantes
A lo largo de
más de quince (15) años en la dirección musical de diferentes organizaciones
musicales, actualmente me tocó el reto de una Orquesta Infantil de Alma
Llanera, perteneciente al sistema de orquesta y coros infantiles y juveniles de
Venezuela. Me tocó desempolvar documentos, informaciones, datos, tutoriales y
clases en línea sobre dirección musical, encontré entre muchos aprendizaje
recomendaciones para evitar cometer errores u omisiones tales como:
A.- Mirroring:
el efecto espejo que ocurre cuando el director copia exactamente los mismos
movimientos en ambas manos en forma constante. A veces es útil para dar fuerza,
pero usarlo con mucha frecuencia anula el trabajo de la mano izquierda. Es
importante la independencia de ambas manos una con el pulso y la otra con matices,
eso evita confusiones visuales.
B.- Ictus:
representa la falta de claridad, en algún punto del pulso, un gesto flotante o
prolongado del movimiento curvo o circular, genera una duda rítmica o
destiempo, por no poder precisar el tiempo correcto del compás.
C.- Fixation:
consiste en fijar la mirada en la partitura, por inseguridad o falta de
estudio, se dirige la mirada al scord (partitura) y no a los músicos, cortando
la conexión emocional y técnica del ensamble, perder el contacto visual impide
anticipar errores, desconfianza al solista, desajustes sonoros y perdida del
tiempo real.
D.- Boom:
consiste en gestos grandes, excesivamente exagerados y hasta inútiles, mover
mucho los brazos, suele causar cansancio entre músicos y la misma audiencia,
nubla la precisión rítmica, distrae en lugar de guiar, falta evidente de
agilidad y culmina en críticas.
E.- Anacrusa:
es la preparación previa, la música no empieza en el primer tiempo, son gestos
de preparación antes de iniciar la obra. Un silencio o sonido al respirar,
puede causar una entrada accidentada, entrada errónea de secciones o filas de
instrumentos.
Es importante
el ensayo, activo, donde se toquen primero los fragmentos claves o difíciles,
luego la sección o parte, para finalmente hacer la pieza completa. El estudio
individual es la clave para el desarrollo de la orquesta, banda o coro.
CONCLUSIÓN
La dirección
musical es importante para garantizar el éxito de una presentación, el trato y
comunicación debe ser en todo momento respetuoso, evitar colocar a uno o más
músicos al escarnio público, recuerden aplaudir en público y corregir en
privado.
Por el nivel de
principiante, intermedio o avanzado, el repertorio seleccionado tendrá un nivel
de exigencia y el director debe garantizar el desarrollo de la obra. Ser
vigilante de la afinación, tonalidad, cambios de tonos, barras de repetición,
indicaciones y todo lo que se desarrolla en las clases de lenguaje musical.
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un tema en particular o sugerencia estamos a la orden, nos seguimos
escribiendo, hasta el próximo año. Felices fiestas.

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